viernes 25 de septiembre de 2009

"Pequeño vagabundo, camina, camina... ve por el ancho mundo!"

Cinco perritos cavaron un hoyo debajo de la cerca y fueron a pasear por el ancho, ancho mundo.

A través de la pradera, ellos fueron, sobre el camino, bajo el puente, a través de la verde hierba, sobre la colina, uno detrás de otro.

Y cuando llegaron a lo alto de la colina se contaron: Uno, dos tres, cuatro. Un perrito faltaba.

"Ahora ¿dónde estará ese travieso cachorrito?", se preguntaron.

...Estaba en la ladera de la colina, en un engramado lugar, corriendo y corriendo con su nariz sobre el césped.

"¿Qué estás haciendo?", preguntaron sus hermanos.

"Estoy olfateando algo", dijo el cachorrito.

Entonces los cuatro hermanitos olfatearon y percibieron un rico aroma.

"¡Arroz en leche!" dijeron. Y corrieron de regreso a casa, tan rápido como pudieron, y encontraron la cena esperando, con arroz en leche de postre.

Pero su madre estaba muy enojada. "Entonces, pequeños cachorros, ¿ustedes cavan hoyos debajo de la cerca?", les dijo, "¡No habrá arroz en leche para ustedes!" Y los mandó directamente a la cama.

Pero el último cachorrito llegó a casa después que todos los demás, cuando ya estaban dormidos. Comió el arroz en leche y se durmió feliz como una lombriz.

A la mañana siguiente, alguien había puesto un rótulo que decía: "¡NUNCA DEBEN CAVAR HOYOS DEBAJO DE ESTA CERCA!".

PERO...

Los cinco perritos cavaron un hoyo debajo de la cerca y fueron a pasear por el ancho, ancho mundo.

Y repitieron la aventura del día anterior.

Al volver su madre estaba enojada, y nuevamente los castigó dejándoles sin postre.

Al día siguiente, encontraron un rótulo que decía: "NUNCA, PERO NUNCA, DEBEN CAVAR HOYOS DEBAJO DE ESTA CERCA."

PERO...

Repitieron la aventura del día anterior, y cuando volvieron su madre estaba muy enojada y los mandó nuevamente a la cama sin cenar.

Los cuatro cachorritos esperaron a que ella estuviera dormida y corrieron a la cerca, llenaron el hoyo y regresaron, pero su madre los veía. "¡Qué buenos mis perritos!", dijo su madre, "Vengan a comer el postre".

Mientras todo esto pasaba, el último perrito que faltaba, tuvo que abrir el solo el hoyo debajo de la cerca para poder entrar y cuando llegó ya no había postre para él.

Entonces, tristemente, se fue a dormir sin postre.

A la mañana siguiente alguien había puesto un rótulo que decía: "¡NO HABRÁ POSTRE JAMÁS A MENOS QUE LOS CACHORRITOS NO CAVEN HOYOS DEBAJO DE ESTA CERCA OTRA VEZ!"


Después de leer cuentos como éste durante toda mi infancia, donde sólo cambia el protagonista: A veces era una ardilla, otras veces un pequeño ratón; me puse a reflexionar sobre los cuentos y el significado de la libertad. Muchos cuentos infantiles coartan la iniciativa individual, el sentido de independencia y de libertad. Yo puedo entender el valor de los límites, la protección de seguir las indicaciones de los mayores, pero este tipo de historias, fomenta un sentido de conformismo con el que ninguna persona debería crecer.

Mi hija mayor, Ariel, estaba leyendo esta mañana un libro infantil de la Editorial "El Barco de Vapor". Es una historia sencilla de la amistad entre un niño y una niña. En el margen de una de las páginas hay una breve frase que dice: "Pequeño, pequeño vagabundo... Camina, camina... Ve por el ancho mundo!" Fue una agradable sorpresa encontrar que precisamente ella había escogido esa frase para su status en su cuenta de Facebook, y pensé en lo importante de escoger literatura liberadora para los niños y niñas.



"Pequeña, pequeña vagabunda... Camina, camina... Ve por el ancho mundo!"

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