martes 24 de febrero de 2009

Amnistía Internacional denuncia violación a los derechos humanos de los Bahá'is en Irán

Los Bahá'ís en Irán han sufrido una historia de casi 200 años de persecución, y ahora esa crisis se ha intensificado. Muchos bahá'ís están en prisión, algunos sin cargos, otros con juicios pendientes. Los 7 bahá'ís que administran los asuntos comunitarios de los bahá'ís en Irán han sido encarcelados, se han levantado cargos sin fundamento y esperan la realización del juicio esta semana. Su abogada, la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Shirín Ebadi no ha podido hablar con los detenidos, ni estudiar sus expedientes.


Amnistía Internacional se ha pronunciado exigiendo el respeto de sus derechos humanos.

Document - Iran: Further information on arbitrary arrests/prisoners of conscience



Público Índice AI: MDE 13/013/2009

12 de febrero de 2009


Más información (actualización núm. 2) sobre AU 128/08 (MDE 13/068/2008, de 15 de mayo de 2008) y su actualización (MDE 13/109/2008, de 6 de agosto de 2008) - Detenciones arbitrarias / Presos de conciencia


IRÁN Fariba Kamalabadi Taefi (m), de 46 años, ama de casa ]

Jamaloddin Khanjani (h), de 76, empresario ]

Afif Naeimi (h), de 47, industrial ]

Saeid Rezaei (h), de 50, ingeniero ] miembros de la comunidad bahaí

Behrouz Tavakkoli (h), de 57, profesor universitario ]

Vahid Tizfahm (h), de 37, optometrista ]

Mahvash Sabet (m), de 57, ama de casa y ex profesora ]


Estas siete personas, todas ellas miembros de la minoría religiosa bahaí, van a ser juzgadas en breve por cargos de “espionaje para Israel, insultos a santidades religiosas y propaganda contra el sistema”. Amnistía internacional considera que los cargos tienen una motivación política y que los acusados son presos de conciencia, recluidos únicamente por sus convicciones profundas o por sus actividades pacíficas en favor de la comunidad bahaí. Si estas personas son declaradas culpables, podrían ser condenas a cumplir largas penas de prisión, e incluso a muerte.


El 11 de febrero, el fiscal adjunto de Teherán dijo a la Agencia de Noticias de los Estudiantes Islámicos (ISNA) que la causa contra los “siete acusados del caso del grupo ilegal bahaí” iba a remitirse la semana próxima al Tribunal Revolucionario. Los siete son miembros de un grupo encargado de los asuntos religiosos y administrativos de la comunidad bahaí en Irán. Seis de ellos (Fariba Kamalabadi Taefi, Jamaloddin Khanjani, Afif Naeimi, Saeid Rezaei, Behrouz Tavakkoli y Vahid Tizfahm, que son líderes de dicho grupo), fueron detenido tras irrumpir en sus casas y oficinas agentes del Ministerio de Información la madrugada del 14 de mayo de 2008. La séptima persona, Mahvash Sabet, secretaria del grupo, fue detenida antes, el 5 de marzo de 2008. Fariba Kamalabadi Taefi, Behrouz Tavakkoli y Jamaloddin Khanjani ya habían sido detenidos anteriormente por sus actividades en favor de la comunidad bahaí.


Los siete se encuentran recluidos en la Sección 209 de la prisión de Evín de Teherán, que está administrada por el Ministerio de Información. Todos han podido comunicarse con sus familiares, pero no se ha permitido a ninguno el acceso a un abogado. Al parecer, los cinco hombres están juntos en una celda de unos 10 metros cuadrados y en la que no hay ninguna cama. El párrafo 19 de las Reglas mínimas de la ONU para el tratamiento de los reclusos dispone: “Cada recluso dispondrá, en conformidad con los usos locales o nacionales, de una cama individual y de ropa de cama individual suficiente, mantenida convenientemente y mudada con regularidad a fin de asegurar su limpieza.” Amnistía Internacional cree que el hecho de no proporcionar camas a estos detenidos constituye trato cruel, inhumano o degradante.


INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

Según el artículo 502 del Código Penal, las personas declaradas culpables de espionaje pueden ser condenadas a entre uno y cinco años de prisión. El artículo 508 establece que las personas declaradas culpables del cargo, más grave, de “cooperar con Estados extranjeros para perjudicar la seguridad nacional” pueden ser condenadas a muerte o a entre uno y diez años de cárcel. El cargo de “insultos a santidades religiosas” está penado con la ejecución o con entre uno y cinco años de prisión. La “propaganda contra el sistema” se pena con entre tres meses y un año de prisión. Ali Ashtari, dependiente en una tienda de telecomunicaciones, fue ahorcado en noviembre de 2008 tras haber sido declarado culpable de espiar para Israel.


La fe bahaí fue fundada hace unos 150 años en Irán y desde entonces se ha propagado por el mundo. Desde el establecimiento de la República Islámica de Irán en 1979, la comunidad bahaí ha sufrido sistemáticamente hostigamiento y persecución. Actualmente hay más de 300.000 bahaíes en Irán, pero la Constitución iraní no reconoce su religión, sino sólo el islam, el cristianismo, el judaísmo y el zoroastrismo. Los bahaíes están sujetos en Irán a leyes y reglamentos discriminatorios, que violan su derecho a practicar su religión libremente, como estipula el artículo 18.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el que Irán es Estado Parte. Las autoridades iraníes les niegan también el derecho en pie de igualdad a la educación, al trabajo y a un nivel de vida digno, al restringirles el acceso al empleo y a subsidios como las pensiones. No se les permite reunirse, celebrar ceremonias religiosas ni practicar su religión en comunidad. Desde la elección de presidente Ahmadineyad en 2005 se ha detenido a decenas de bahaíes.

Los miembros de la comunidad bahaí de Irán juran lealtad al Estado y niegan participar en actos subversivos contra el gobierno, lo cual afirman que va en contra de su religión. La comunidad bahaí internacional cree que las acusaciones de espionaje para Israel que se vienen haciendo desde hace años contra los bahaíes de Irán se deben simplemente al hecho de que el Centro Mundial Bahaí esté en Israel.


ACCIONES RECOMENDADAS: Envíen llamamientos, de manera que lleguen lo antes posible, en persa, en inglés, en árabe o en su propio idioma:

- pidiendo que se ponga en libertad de inmediato y sin condiciones a Fariba Kamalabadi Taefi, Jamaloddin Khanjani, Afif Naeimi, Saeid Rezaei, Behrouz Tavakkoli, Vahid Tizfahm y Mahvash Sabet, a quienes Amnistía Internacional considera presos de conciencia, recluidos por sus creencias o por sus actividades pacíficas en favor de la comunidad bahaí;

- expresando el temor de que los cargos presentados contra ellos se hayan presentado por motivos políticos y pidiendo a las autoridades que los retiren;

- expresando preocupación por la posibilidad de que los acusados sean condenados a muerte;

- pidiendo a las autoridades que garanticen que los siete están protegidos contra la tortura y otros malos tratos y que sus condiciones de reclusión cumplen las normas internacionales relativas al trato a los reclusos;

- instando a las autoridades a garantizar que tienen acceso regular a sus familiares, a abogados de su elección y a los servicios médicos que puedan necesitar.


LLAMAMIENTOS A:

Presidente de la Magistratura

Ayatollah Mahmoud Hashemi Shahroudi

Howzeh Riyasat-e Qoveh Qazaiyeh (Office of the Head of the Judiciary)

Pasteur St., Vali Asr Ave., south of Serah-e Jomhouri, Tehran 1316814737, Irán

Correo-e: shahroudi@dadgostary-tehran.ir (en “asunto”, escriban: “FAO Ayatollah Shahroudi”)

Tratamiento: Your Excellency / Excelencia


Líder de la República Islámica

Ayatollah Sayed ‘Ali Khamenei, The Office of the Supreme Leader

Islamic Republic Street – End of Shahid Keshvar Doust Street, Tehran, Irán

Correo-e: info_leader@leader.ir

vía el sitio web: http://www.leader.ir/langs/en/index.php?p=letter (en inglés)

http://www.leader.ir/langs/fa/index.php?p=letter (en persa)

Tratamiento: Your Excellency / Excelencia


COPIAS A:

Presidente

His Excellency Mahmoud Ahmadinejad

The Presidency, Palestine Avenue, Azerbaijan Intersection, Tehran, Irán

Fax: + 98 21 6 649 5880

Correo-e: vía el sitio web: http://www.president.ir/email/

y a la representación diplomática de Irán acreditada en su país.


ENVÍEN LOS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE. Consulten con el Secretariado Internacional o con la oficina de su Sección si van a enviarlos después del 24 de marzo de 2009.

jueves 19 de febrero de 2009

Andar en bus en San Salvador.

Cuando yo estaba pequeña --en 3er. grado-- me iba en bus al colegio. Vivía sobre la avenida España, y tomaba la ruta 13 para bajarme en el parque Centenario. Ese año estudié en el colegio Eucarístico. Los años siguientes, vivimos en Mejicanos, y me iba caminando al Liceo Cristiano Central.

Cuando entré al Externado, vivíamos nuevamente en la misma casa de la avenida España y tomábamos la 22, para entrar al colegio por el lado de la 25 av. Norte. pero el último año, nos gastábamos el dinero del bus en el recreo y nos regresábamos a pie con mi hermano gemelo, desde el colegio, pasando por la calle Tutunichapa, hasta la avenida España. Salìamos a las 5:30 del colegio y nos tomaba un poco menos de media hora caminar. Pero como íbamos riendo, platicando y chistando, no sentìamos el tiempo.

Hace unos días nuestro carro se arruinó. El pobre hizo berrinche y tenía razón, habiamos esperado mucho para hacerle el afinado y decidió ponerse en huelga hasta que lo hiciéramos. Y entonces nos tocó andar en bus. No quiero decir que es la peor cosa del mundo, hasta resulta un poco relajante no ir detrás del volante, pero definitivamente sin mi carrito, por viejo y pelado que esté, no podría lograr todo lo que logro diariamente. Quizás tendría que renunciar a la mitad de proyectos en mi vida. Por lo general dispongo de lapsos de tiempo --ventanas-- de 20 a 30 minutos para salir de un lugar y llegar al otro. Muchas veces voy sobre el tiempo. Pero en bus toma 1 hora 15 minutos hacer el recorrido que en carro hacemos en 10-40 minutos, dependiendo del tráfico. Ese par de días me sentí literalmente, como que arriaba 20 gatos en el centro de San Salvador: con la tropa, cargando bolsones, maletas de ballet, bolsas de comida, tratando de que subieran al bus antes de que el motorista arrancara, que se sentaran antes de caer al piso, ¡qué lío!

Pero me hizo reflexionar otra cosa: no imagino a mis hijas en bus. De la edad de Ariel y Alejandra, ya me trasladaba sola. No quiero decir 'los tiempos cambian' 'antes las cosas eran distintas' pero no tengo más remedio: Los tiempos cambian, antes las cosas eran distintas. Ahora no dejaría a una hija mía irse en bus hasta el parque Centenario. Hablar así, ¿será una señal de que me converti en adulta...? Irremediablemente.

viernes 13 de febrero de 2009

La dignidad del miedo

Mi mamá me envió este texto a mi correo. Me parece muy interesante.

La dignidad del miedo.
Norberto Levy



Así como en el plano físico cada órgano (hígado, cerebro, riñones, corazón) cumple una función específica y necesaria, en el universo emocional cada emoción cumple también una función de igual importancia. Existen emociones que nos informan acerca de lo que tenemos (alegría, gratitud, confianza, solidaridad, etc.) y otras que nos informan acerca de algo que nos falta (tristeza, miedo, envidia, culpa, etc.) A estas últimas se las suele llamar "negativas", y no lo son. Son en realidad valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando en ese momento.

Por ejemplo, el miedo es la sensación de angustia que nos informa que hay una desproporción entre la amenaza que enfrentamos y los recursos que tenemos para encararla. Si el peligro tiene "valor diez" y los recursos son también "valor diez" no se producirá miedo. Si en cambio, los recursos son "valor cinco", el miedo surgirá y será la señal que nos avisa de esa desproporción. En ese sentido podemos comparar al miedo con la luz roja del tablero del automóvil que se enciende e indica que hay poca nafta. El problema no es la luz sino lo que pone en evidencia: que falta combustible. La luz roja es una valiosísima señal que nos remite a resolver ese problema. Lo que necesitamos es aprender a tratar al miedo con la misma eficacia con que tratamos la luz del tablero, y eso es posible.

Creencias erróneas

Uno de los factores que perturba esa posibilidad son las creencias equivocadas que tenemos acerca del miedo. En general pensamos que es una "emoción negativa", que es señal de debilidad y cobardía, que es mejor no escucharlo porque sino no haríamos nada, que los hombres no tienen miedo… que el problema es el miedo y que si por el camino que fuera lográramos no sentirlo, no tendríamos las angustias estériles que el miedo nos trae. Cuando nos apoyamos en esas ideas tapamos y maltratamos al aspecto miedoso y ahí es cuando el miedo comienza a convertirse en un problema que paraliza y hace sufrir.

Qué hacemos con el miedo

Es bueno recordar que no sólo sentimos miedo sino que a continuación reaccionamos ante ese miedo que sentimos, y podemos sentir vergüenza, rabia, desprecio, impotencia o miedo por tener miedo. Es decir, se produce una reacción emocional en cadena, y lo interesante es que según sea esta segunda reacción será el destino del miedo original. Si nos da miedo sentir miedo tratamos de suprimirlo porque nos parece que nos va a sobrepasar y desorganizar. Si nos da rabia nos enojamos con la parte miedosa y solemos retarla y castigarla. Si nos avergüenza, la escondemos. Y así, cada una de estas segundas reacciones produce una actitud específica hacia el miedo original. A la parte miedosa se le agrava entonces su condición y tiene dos amenazas: la externa (el examen, la enfermedad, el rechazo, o lo que sea el motivo del miedo) y la interna, que es la propia reacción interior.

La reacción interior

Matías me consultó por miedo a la soledad. Le pregunté: "Si imaginaras que esa parte miedosa estuviera enfrente ¿qué le dirías? ...y mirando hacia ese espacio le dijo: "¡estoy harto de ese miedo absurdo que tenés que no me deja vivir... me dan ganas de abofetearte para que despiertes...!"Lo invité entonces a que tomara el lugar de la parte miedosa y viera cómo se sentía al escuchar eso. Desde ahí respondió: "Ahora me siento peor y más solo que antes..."Esta es una de las típicas reacciones interiores que agravan el miedo original. En ella se suman el enojo ignorante que cree que abofeteando a la parte miedosa la va a transformar, y la creencia, ignorante y frecuente también, de que hay miedos absurdos.Ambas forman parte de la evaluación que hacemos acerca de lo que sentimos, y esta evaluación es continua, seamos o no, concientes de ello. Algunas de esas reacciones nos ayudan efectivamente a cambiar y otras, como las que describimos recién, nos dejan más asustados que antes.

Y esto es así no porque el evaluador sea malo sino porque es ignorante y no sabe cómo ayudar. Nosotros somos los dos, tanto el que tuvo miedo como el que lo evalúa. Somos ese equipo, y según cómo se relacionen entre sí será nuestro destino psicológico: insatisfacción crónica o crecimiento.Y dado que es una función tan importante ¿Qué puede hacer el evaluador, por ejemplo ante el miedo, para aprovechar esa emoción en lugar de sólo padecerla?

Primero: Legitimarla y escucharla. Legitimar no es consentir. No es: "Está todo bien, y... a otra cosa". Eso anestesia pero no ayuda. Legitimar quiere decir que se reconoce que hay un problema, pero que quien lo padece no merece reproche por eso, sino ayuda. Hay personas que dicen: "Yo no escucho a mi parte miedosa porque si la oyera nunca haría nada". Esa actitud funciona durante un tiempo muy corto pero la parte miedosa no escuchada y maltratada sigue creciendo y en algún momento, activada por una situación tal vez menor, irrumpe de golpe con todo el miedo acumulado y se produce lo que conocemos como crisis de pánico. Podríamos compararlo con una angina. Si la reconocemos y asistimos, llega hasta ahí y remite. Si no escuchamos ni atendemos esa señal, crecerá y se hará neumonía. La crisis de pánico es el equivalente psicológico de esta neumonía.

Segundo: Una vez que la hemos escuchado, preguntarle: ¿Cómo necesitás que te trate y te hable para que puedas sentirte acompañada y ayudada por mí? Es importante saber que si se le da el tiempo suficiente, esa parte miedosa lo va descubriendo, y la experiencia clínica muestra que ese trato que necesita, en la mayoría de los casos no coincide con el que recibe diariamente.

Tercero: Intentar tratarla como lo acaba de pedir. Eso se logra cuando el evaluador interior se conecta con un componente esencial de su rol, y es que su tarea consiste en evaluar para enriquecer, no para destruir a lo evaluado.

Que una parte de uno mismo le hable a otra y después esa otra le conteste, tal como ocurre entre dos personas, parece algo extraño, pero de hecho esa conversación interior existe, aunque no la percibamos con claridad. Este ejercicio intenta amplificar esas voces y transformar su antagonismo en cooperación. Cuando hay cooperación interior entre el evaluador y el evaluado se va pudiendo encontrar, ante cada situación que despierta miedo, cuáles son los recursos psicológicos que faltan para poder enfrentarlo y cómo desarrollar dichos recursos. Y cuando tales recursos no se pueden desarrollar, la retirada, al ser consensuada, deja de ser conflictiva pues forma parte del derecho que me asiste de elegir las condiciones más propicias para mi desempeño. Como dice el I-Ching: Saber emprender correctamente la retirada no es signo de debilidad sino de fortaleza… En la medida en que uno se ejercita en el despliegue de estos diálogos interiores, el miedo va recuperando su dignidad original perdida y vuelve a ser la valiosísima señal de alarma que es.


martes 10 de febrero de 2009

¿Que qué voy a hacer en este Día de San Valentín?

Lo mismo que todos los años Pinky: Emprender una cruzada anticonsumista.

lunes 9 de febrero de 2009

We are ashamed!



TEHRAN, Iran (CNN) -- A group of Iranian intellectuals released a public apology this week for what they say is a long history of the country's mistreatment of members of the Baha'i faith.

The letter lists 11 reasons why its signatories are ashamed of the past treatment of Baha'is.

The apology -- titled, "We are ashamed" -- was published on the Web site Iranian.com and was signed by 42 Iranian professionals, all of whom do not live in Iran.

"As Iranian human beings, we are ashamed for what has been perpetrated upon the Baha'is in the last century and a half in Iran," the letter says.

In the letter, the group detailed incidents of violence and discrimination that it says the Iranian government has perpetrated against Baha'is.

The Islamic republic has been condemned by human-rights activists and governments across the globe for its treatment of members of the Baha'i faith.

The Baha'i movement has said that six of its followers were arrested in January in Tehran, including one who works with Nobel peace laureate Shirin Ebadi, the lawyer and activist. Seven leaders of the group arrested in 2008 also remain in jail.

Members of Baha'i -- who say they are targeted in the predominantly Shiite nation because of their faith -- have faced arrests and other oppression over the years.

They say the persecution is part of a pattern that began in 1979. That's when the monarchy of the Shah of Iran was toppled and an Islamic republic was created.

Baha'i -- regarded as the largest non-Muslim religious minority in Iran -- claims to have 5 million members across the globe and about 300,000 in Iran.

The European Parliament passed a resolution in January that criticized Iran's treatment of Baha'is. The U.S. State Department also criticized Iran's treatment of Baha'i followers in a report last year

Relatos de prisioneros Baháís en Irán

Los siguientes relatos están documentados por Olya Roohizadegan, sobreviviente de una de las olas de persecución a los Bahá'ís en Irán, testigo clave ante la comisión Europea de los Derechos Humanos en Bruselas.

Relato narrado a Olya por Tahirih Siyavushí:

"Trajeron a Jamshíd a la sala, sujetándole por los brazos. En cuanto le vi, me puse a gritar. No era más que piel y huesos; era como un fantasma. Apenas podía mantenerse en pie, y de las uñas de los pies salía sangre y pus, pero espiritualmente era muy fuerte. Él me dio ánimos diciéndome: 'Tahirih, no te preocupes por mí; sobreviviré.'

Yo le dije: 'Jamshid, si te matan, te veré en el otro mundo, estaremos juntos ahí.' En ese momento tuve la sensación de que Jamshíd quería contarme lo que le habían hecho para que, si alguna vez yo salía de la cárcel, se lo dijera a la Asamblea Espiritual Nacional.
Se subió la camisa y me mostró la espalda. Los latigazos habían infectado la columna vertebral. Delante del investigador me dijo: 'Tahirih, he aguantado setenta días de tortura y setenta noches sin dormir. No sé qué más quieren estos hermanos de mí. Durante el día me torturan, y por la noche no me dejan dormir. Me siguen preguntando por el libro de registros donde está el nombre y la dirección de todos los bahá'ís de Shiráz. Dicen que tengo que ir con ellos para señalarles las casas de los Bahá'ís. Tmbiń me piden que dé los nombres y direcciones de todos los miembros de los comités y de las Asambleas Espirituales Locales de la zona. Les sigo diciendo que no sé de nada más aparte de mí mismo, que haya sido miembro de una asamblea pero no me creen. Me acusan de ayudar a los Bahá'ís que lo necesitan, y dicen que, si no les hubiera ayudado, se habrían convertido en musulmanes.

Les di los recibos de los cuatro camiones cargados de muebles, ropa y alimentos, entre otras cosas, y también los del dinero que los bahá'ís donamos a nuestros hermanos musulmanes que sufrieron las consecuencias del terremoto y la guerra. Este hecho tendría que haberles hecho ver que queremos ayudar a todo el que lo necesite. Creemos que debemos ayudar a toda la raza humana, sin tener en cuenta sus orígenes religiosos ni el color de su piel. Un gramo de justicia habría bastado para que supieran que somos inocentes.

Al llegar a este punto uno de los investigadores pareció sentirse afectado por las protestas de Jamshíd y le dijo: Sabemos que no estás mintiendo. Ahora queremos llevarte a tomar algo de aire fresco.'

De repente, advertí cortes rofundos en el cuello y las muñecas de Jamshíd. Le pregunté de qué eran. Uno de los investigadores dijo: 'Jamshíd ha sido un niño muy malo. Ha intentado suicidarse dos veces.'

Tahirih, me dijo él tranquilamente, perdóname, pero después de tanto tiempo en la celda de aislamiento, sufriendo constantes torturas físicas y mentales, no pude soportar más y decidí suicidarme....'

Recuerdo vívidamente el día, unas semans después de ser trasladada a Adelabad, en que Tahirih fue llamada para su interrogatorio final. Cuando volvió aquella tarde, entró en mi celda tranquilamente y con dignidad. Sonreía llena de gozo y le brillaba el rostro. 'Tahirih, ¿qué ha pasado? ¿Por qué estás tan contenta?, le pregunté.

Hasta ahora, me dijo con tranquilidad, pensaba que sólo iban a matar a Jamshíd, pero hoy el Magistrado Religioso ha dado mi orden de ejecución. Acompañaré a mi marido en este viaje.

A partir de aquel día, nunca la vi llorar ni estar triste.


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