miércoles 31 de diciembre de 2008





Dijo ‘Abdu'l-Bahá:

Espero que todos vosotros os sintáis felices y bien. Yo no estoy contento, sino muy triste. Las noticias de la batalla de Bengasi atormentan mi corazón. ¡Me asombro del salvajismo humano que aún existe en el mundo! ¿Cómo es posible que las personas combatan de la mañana a la noche, matándose unas a otras, derramando la sangre de sus semejantes? ¿Con qué objeto? ¡Para ganar la posesión de un pedazo de tierra! Hasta los animales, cuando pelean, tienen una razón más inmediata y más razonable para sus ataques. ¡Cuán terrible es que el ser humano, que pertenece al reino más elevado, pueda rebajarse a matar y a causar sufrimiento a sus semejantes, por la posesión de un pedazo de tierra!

¡El ser más elevado de la creación luchando por obtener la materia más baja, la tierra! La tierra no pertenece a un pueblo, sino a todos los pueblos. Esta tierra no es su hogar, sino su tumba. ¡Y es por sus tumbas por lo que se pelean! No existe en este mundo nada más horrible que la tumba, la morada donde se descomponen los cuerpos de los seres humanos.

Por grande que sea el conquistador, por muchos que sean los países que reduzca a su esclavitud, no puede conservar más que una parte insignificante de tierra, ¡su propia tumba! Si fuese necesario adquirir más tierras para el mejoramiento de la condición de sus habitantes, para la expansión de la civilización (para sustituir prácticas crueles por leyes justas), seguramente podría conseguirse, de una forma pacífica, la necesaria extensión de territorio.

¡Pero la guerra se hace para satisfacer la ambición de las personas; por afán de ganancia material para unos pocos, causando una terrible miseria a innumerables hogares, destrozando los corazones de centenares de hombres y mujeres!

¡Cuántas viudas lloran a sus esposos, cuántas historias de salvaje crueldad llegan a nuestros oídos! ¡Cuántos pequeños huérfanos claman por sus padres muertos, cuántas mujeres lloran a sus hijos asesinados!

¡No hay nada tan desgarrador y terrible como un arrebato de salvajismo humano!

Os exhorto a todos para que cada uno de vosotros concentréis vuestros pensamientos y sentimientos en el amor y la unidad. Cuando se os presente un pensamiento de guerra, oponedle uno más fuerte de paz. Un pensamiento de odio debe ser destruido por uno más grande de amor. Los pensamientos de guerra traen consigo la destrucción de toda armonía, bienestar, tranquilidad y felicidad.

Los pensamientos de amor son los forjadores de hermandad, paz, amistad y felicidad.

¡Cuando los soldados del mundo desenvainen sus espadas para matar, que los soldados de Dios unan sus manos! Para que la barbarie de la humanidad desaparezca por la Misericordia de Dios, debéis trabajar con pureza de corazón y sinceridad de alma. ¡Y no penséis que la paz del mundo es un ideal imposible de alcanzar!

Nada es imposible para la Divina Benevolencia de Dios.

Si realmente deseáis amistad con todas las razas de la tierra, vuestro pensamiento, espiritual y positivo, se difundirá; se convertirá en el deseo de otros, fortaleciéndose cada vez más, hasta alcanzar la mente de todos los seres humanos.

¡No desesperéis! Trabajad con tesón. La sinceridad y el amor conquistarán al odio. ¡Cuántos hechos aparentemente imposibles llegarán a suceder en estos días! Constantemente, dirigid vuestros rostros hacia la Luz del Mundo. Mostrad amor hacia todos; "el amor es el hálito del Espíritu Santo en el corazón del Ser Humano." ¡Sed valerosos! Dios nunca abandona a aquellos de sus hijos que luchan, trabajan y oran. Haced que vuestros corazones se llenen con el intenso anhelo de que la tranquilidad y la armonía envuelvan a este mundo en guerra. Así, el éxito coronará vuestros esfuerzos y, con la hermandad universal, llegará el Reino de Dios en paz y buena voluntad.

Hoy, en este salón, hay personas pertenecientes a muchas nacionalidades: francesas, americanas, inglesas, alemanas, italianas, ¡hermanos y hermanas reunidos en amistad y armonía! ¡Que esta congregación sea un presagio de lo que, en verdad, tendrá lugar en el mundo cuando los hijos de Dios comprendan que todos son hojas de un mismo árbol, flores de un mismo jardín, gotas de un mismo océano, e hijos e hijas de un mismo Padre, cuyo nombre es amor!


21 de octubre de 1910


lunes 29 de diciembre de 2008

Uno de los mayores misterios del Universo...

¿Dónde se van los calcetines mondos?

Si meto el par en la lavadora, ¿para dónde se va uno de ellos? ¿Están desde alguna dimensión desconocida burlándose de mí?

Pero este año que viene les ganaré su propia guerra, no podrán burlarse nunca más de mí: ¡Compraré todos los calcetines iguales!

¡¡¡Muahahahaha!!!

domingo 28 de diciembre de 2008


-- Van a matar a mucha gente, papá?

-- Nadie que conozcas querido, sólo extranjeros.



John Le Carré


LA CRUEL INDIFERENCIA DE LA GENTE HACIA LOS SUFRIMIENTOS DE LAS RAZAS EXTRANJERAS


Dijo 'Abdu'l-Bahá:

Me acaban de anunciar que ha ocurrido un terrible accidente en este país. Un tren ha caído al río y han muerto por lo menos veinte personas. Hoy éste será un tema de discusión en el Parlamento francés, y convocarán al Director de los Ferrocarriles del Estado para que informe. Le harán múltiples preguntas sobre las condiciones del ferrocarril y sobre las causas del accidente, y habrá una acalorada discusión. Estoy sumamente sorprendido y maravillado por el interés y excitación que se ha despertado por todo el país por la muerte de veinte personas, mientras que la gente permanece fría e indiferente ante el hecho de que miles de italianos, turcos y árabes sean asesinados en Trípoli. ¡El horror de este colosal exterminio no ha conmovido en absoluto al gobierno! Sin embargo, esas desgraciadas personas también son seres humanos.

¿Por qué se muestra tal interés y tan vehemente compasión hacia veinte individuos, mientras que para cinco mil personas no hay ninguna? Todos son seres humanos, todos pertenecen a la familia de la humanidad, aunque sean de otras tierras y otras razas. A los países no involucrados no les preocupa si estas gentes son hechas pedazos; esta gigantesca matanza no les afecta. ¡Qué injusto, qué cruel es esto, cuán absolutamente desprovisto de todo sentimiento bueno y verdadero! ¡Las gentes de esas otras tierras tienen hijos y esposas, madres, hijas y niños pequeños! Ahora en esos países es difícil que exista una casa ajena al amargo sonido del llanto, y apenas será posible hallar un hogar que no haya sido tocado por la cruel mano de la guerra.

¡Ay! Vemos por doquier qué cruel e injusto es el ser humano y cuán cargado de prejuicios, y qué lento es para creer en Dios y seguir sus mandatos.

Si estos pueblos se amaran y se ayudaran unos a otros en lugar de estar tan ansiosos de destruirse con la espada y el cañón, ¡cuánto más noble sería! ¡Cuánto mejor sería si vivieran como una bandada de palomas, en paz y armonía, en lugar de ser como los lobos y hacerse pedazos unos a otros!

¿Por qué el ser humano es tan duro de corazón? La razón es que aún no conoce a Dios. Si tuviese conocimiento de Dios, no podría obrar en directa oposición a sus leyes. Si tuviera aspiraciones espirituales, tal línea de conducta sería imposible. Si tan sólo se hubiesen creído, comprendido y obedecido las leyes y preceptos de los Profetas de Dios, las guerras no oscurecerían más la faz de la tierra.

Si el ser humano tuviese al menos algunos rudimentos de justicia, tal estado de cosas sería impensable.

Por consiguiente os digo, orad y volved vuestros rostros hacia Dios, para que Él, en su infinita compasión y misericordia, pueda ayudar y socorrer a esos seres extraviados. Orad para que Él les conceda entendimiento espiritual y les enseñe tolerancia y piedad, para que los ojos de sus mentes sean abiertos y puedan ser dotados con el don del espíritu. Entonces, la paz y el amor marcharán mano a mano a través de las naciones, y esos pobres e infelices pueblos podrán tener descanso.

Esforcémonos noche y día por contribuir al logro de mejores condiciones. Mi corazón está desgarrado por estos terribles sucesos y clama con fuerza. ¡Ojalá este grito llegue a otros corazones!

Entonces los ciegos verán, los muertos serán resucitados, y la Justicia vendrá y reinará sobre la tierra.

Os suplico que roguéis con toda vuestra alma y vuestro corazón para que esto pueda cumplirse.


(Abdu'l-Baha, La Sabiduria de Abdu'l-Baha)


martes 23 de diciembre de 2008

Historia de El Cascanueces


Fotografías tomadas durante el Recital del Centro de Danza Sonia Franco, diciembre 2008.



La historia se sitúa en una fiesta en la víspera de Navidad, en casa de los padres de Clara. Han invitado a familiares y amigos.

Drosselmeier es uno de los invitados a la fiesta y le trae varios regalos a su sobrina. Para diversión de los niños y niñas, ha traído un soldado, una muñeca y un arlequín. Los muñecos cobran vida para bailar. También le da un reloj encantado que cuando marque las doce de la noche tendrá una gran sorpresa para Clara.

El regalo más importante que trae Drosselmeyer es un cascanueces con forma de soldado.

El hermano de Clara, Fritz, trata de apoderarse del nuevo juguete de su hermana y lo rompe. Drosselmeyer envuelve el bracito quebrado con su pañuelo y la fiesta continúa.

Los invitados se retiran y durante la noche, Clara baja a la sala de su casa, cuando el reloj marca las doce de la medianoche y descubre que su Cascanueces ha crecido y lo reconoce por el pañuelo que envuelve su brazo quebrado.

De pronto, todo en la sala comienza a crecer: El árbol de Navidad, las ventanas, los juguetes y... los ratones también...


Entra la legión de ratones comandadas por el rey ratón. Y atacan a Clara que huye a refugiarse en un sillón.

Pero los soldaditos de plomo también crecen y se enfrentan en batalla con el rey ratón comandados por el Cascanueces.

En la batalla, el rey ratón hiere al Cascanueces y Clara se quita una de sus zapatillas y derriba al rey ratón golpeándole en la cabeza.

El Cascanueces ha sido herido por el rey ratón después de la batalla, pero luego se convierte en un hermoso príncipe.


Clara y el Cascanueces comienzan su viaje por el Reino de las Nieves en donde suben en un hermoso trineo que los lleva hacia el Reino de los Dulces.

Segundo acto

Clara y el Cascanueces llegan al Reino de los Dulces donde son recibidos por el Hada del Azúcar y una comitiva de los Dulces.


El Príncipe narra la historia de la batalla y cómo Clara lo derribó golpeándole con un zapato. Los dulces celebran la victoria sobre le rey ratón y declaran a Clara como su invitada de honor, para quien los habitantes del Reino bailarán.

Los primeros en presentarse son los dulces rusos

También baila el café árabe.




El té chino



El chocolate español.



Los bombones y las galletas de jengibre





Las flores de mazapán





Los militones o candy canes con las ovejitas de algodón de azúcar



Y por último baila el hada del azúcar



Clara regresa a su hogar en el trineo que la llevó hasta el Reino de los Dulces, después de que todos los habitantes se despiden de ella.



Al despertar en su cama, Clara pensará que todo fue un sueño, hasta que encuentra a su muñeco Cascanueces... y no tiene el brazo quebrado...

"Hoy es viernes, mañana es viernes..."

El tiempo no cambia. Es decir, como categoría "tiempo" Un minuto de hace 20 años duraba lo mismo que un minuto del día de hoy, y durará lo mismo mañana. La percepción que tenemos del tiempo sí cambia.

Pero ultimamente me pregunto: ¿Cómo cambia? ¿Cambia por la edad? Es decir, para mí una semana, allá por el 1991 era muuucho tiempo, una semana en el año 2008, no es nada. ¿Es porque ahora tengo 31 años? ¿Las personas de 31 años en 1991 sentían lo mismo que siento yo ahorita?

¿Ha cambiado la percepción del tiempo de manera personal --para mí, al convertirme en adulta-- o es un fenómeno colectivo?

¿Depende de lo que tenemos que hacer en un día? ¿O depende de la cantidad de 'deadlines' que tenemos como parte de la rutina? "Hoy es viernes" decimos, o "Mañana es viernes", parece que un par de días después estamos diciendo lo mismo: "Hoy es viernes, otra vez!"

Para algunas culturas no existe la prisa, como en la Amazonia, donde está trabajando mi hermano gemelo; donde lo más importante es compartir con la comunidad.

Muchas veces, cuando me doy cuenta, han pasado semanas y no he visto a mi papá y a mi mamá, o a mis hermanos y hermanas; hay muchos amigos que extrañar; y de pronto, me entero de sus vidas a través de sus fotos en el facebook, en lugar de conversar largamente una tarde con una taza de café... qué extraño. Qué rara es la vida moderna. Me preguntó si el resto de mi vida se sentirá igual, me pregunto si el resto de personas sienten lo mismo...

lunes 1 de diciembre de 2008

No más niños quemados



Me uno a la campaña

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