-- Van a matar a mucha gente, papá?
-- Nadie que conozcas querido, sólo extranjeros.
John Le Carré
LA CRUEL INDIFERENCIA DE LA GENTE HACIA LOS SUFRIMIENTOS DE LAS RAZAS EXTRANJERAS
Me acaban de anunciar que ha ocurrido un terrible accidente en este país. Un tren ha caído al río y han muerto por lo menos veinte personas. Hoy éste será un tema de discusión en el Parlamento francés, y convocarán al Director de los Ferrocarriles del Estado para que informe. Le harán múltiples preguntas sobre las condiciones del ferrocarril y sobre las causas del accidente, y habrá una acalorada discusión. Estoy sumamente sorprendido y maravillado por el interés y excitación que se ha despertado por todo el país por la muerte de veinte personas, mientras que la gente permanece fría e indiferente ante el hecho de que miles de italianos, turcos y árabes sean asesinados en Trípoli. ¡El horror de este colosal exterminio no ha conmovido en absoluto al gobierno! Sin embargo, esas desgraciadas personas también son seres humanos.
¿Por qué se muestra tal interés y tan vehemente compasión hacia veinte individuos, mientras que para cinco mil personas no hay ninguna? Todos son seres humanos, todos pertenecen a la familia de la humanidad, aunque sean de otras tierras y otras razas. A los países no involucrados no les preocupa si estas gentes son hechas pedazos; esta gigantesca matanza no les afecta. ¡Qué injusto, qué cruel es esto, cuán absolutamente desprovisto de todo sentimiento bueno y verdadero! ¡Las gentes de esas otras tierras tienen hijos y esposas, madres, hijas y niños pequeños! Ahora en esos países es difícil que exista una casa ajena al amargo sonido del llanto, y apenas será posible hallar un hogar que no haya sido tocado por la cruel mano de la guerra.
¡Ay! Vemos por doquier qué cruel e injusto es el ser humano y cuán cargado de prejuicios, y qué lento es para creer en Dios y seguir sus mandatos.
Si estos pueblos se amaran y se ayudaran unos a otros en lugar de estar tan ansiosos de destruirse con la espada y el cañón, ¡cuánto más noble sería! ¡Cuánto mejor sería si vivieran como una bandada de palomas, en paz y armonía, en lugar de ser como los lobos y hacerse pedazos unos a otros!
¿Por qué el ser humano es tan duro de corazón? La razón es que aún no conoce a Dios. Si tuviese conocimiento de Dios, no podría obrar en directa oposición a sus leyes. Si tuviera aspiraciones espirituales, tal línea de conducta sería imposible. Si tan sólo se hubiesen creído, comprendido y obedecido las leyes y preceptos de los Profetas de Dios, las guerras no oscurecerían más la faz de la tierra.
Si el ser humano tuviese al menos algunos rudimentos de justicia, tal estado de cosas sería impensable.
Por consiguiente os digo, orad y volved vuestros rostros hacia Dios, para que Él, en su infinita compasión y misericordia, pueda ayudar y socorrer a esos seres extraviados. Orad para que Él les conceda entendimiento espiritual y les enseñe tolerancia y piedad, para que los ojos de sus mentes sean abiertos y puedan ser dotados con el don del espíritu. Entonces, la paz y el amor marcharán mano a mano a través de las naciones, y esos pobres e infelices pueblos podrán tener descanso.
Esforcémonos noche y día por contribuir al logro de mejores condiciones. Mi corazón está desgarrado por estos terribles sucesos y clama con fuerza. ¡Ojalá este grito llegue a otros corazones!
Entonces los ciegos verán, los muertos serán resucitados, y la Justicia vendrá y reinará sobre la tierra.
Os suplico que roguéis con toda vuestra alma y vuestro corazón para que esto pueda cumplirse.
(Abdu'l-Baha, La Sabiduria de Abdu'l-Baha)

3 comentarios:
Creo que lo que hace falta es esa conciencia de ser ciudadanos del mundo, hermanos todos, hijos del mismo Padre.
Primero se llevaron a los judíos, pero yo no soy judío.
Después fueron por los gitanos, pero yo no soy gitano.
Mas tarde se llevaron a los comunistas, intelectuales y librepensadores, pero yo no tenia nada que temer.
Ahora vienen a por mi, y ya no queda nadie para ayudarme.
(Por desgracia no recuerdo el nombre del autor)
La cita es de Martin Niemoeller, pastor luterano durante la Segunda Guerra Mundial, detenido por Hitler en un campo de concentración por por no someterse al régimen nazi.
Erróneamente se atribuye la cita a Bertolt Brecht.
Publicar un comentario en la entrada