viernes 21 de marzo de 2008

Lo que dicen los Escritos Bahá'ís sobre el martirio de Jesucristo

Sabe que cuando el Hijo del Hombre exhaló su último suspiro
y se entregó a Dios, la creación entera lloró con gran llanto. Sin
embargo, al sacrificarse a sí mismo, una nueva capacidad fue infundida en
todas las cosas creadas. Sus efectos, de los cuales dan testimonio todos
los pueblos de la tierra, están manifiestos ahora ante ti. La más honda
sabiduría que los eruditos hayan expresado, los más profundos
conocimientos que mente alguna haya descifrado, las obras de arte que las
manos más diestras han producido, la influencia ejercida por el más
potente de los gobernantes, no son sino manifestaciones de la fuerza
vivificadora liberada por su resplandeciente y trascendente Espíritu que
todo lo penetra.

Atestiguamos que cuando Él vino al mundo, derramó el esplendor de
su gloria sobre todas las cosas creadas. Mediante Él el leproso se
restableció de la lepra de la perversidad e ignorancia. Por Él el impuro
y descarriado fueron curados. Mediante su poder, nacido de Dios
Todopoderoso, los ojos del ciego fueron abiertos y el alma del pecador
fue santificada.

La lepra puede ser interpretada como cualquier velo que se
interponga entre el hombre y el reconocimiento del Señor, su Dios.
Quienquiera se permita aislarse de Él, es realmente un leproso, quien no
será recordado en el Reino de Dios, el Poderoso, el Todo Alabado.
Atestiguamos, que por medio del Poder de la Palabra de Dios, todo leproso
fue purificado, toda enfermedad fue curada, y toda debilidad humana fue
eliminada. Es Él quien purificó al mundo. Bendito el hombre que con el
rostro radiante se ha vuelto hacia Él.

(Baha'u'llah, Pasajes de los Escritos de Baha'u'llah)

1 comentarios:

Victor dijo...

Que hermoso lo que dice Gabi. Gracias por compartirlo. Saludos.

Victor

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