Es muy triste darse cuenta del rumbo que van tomando los acontecimientos para los bahá'ís en Irán... y las sospechas de que algo muy malo puede pasar se confirman al ver las declaraciones del presidente Ahmadinejad.
La Comunidad Bahá'í ha sido perseguida desde los inicios de su fundación, una dispensación religiosa que fue inaugurada con la sangre de 20,000 mártires,y un siglo después continúan siendo negados los derechos de 350, 000 de sus miembros.
A partir de 1979 tuvo lugar una oleada de persecusiones en Irán que terminó con 200 bahá'ís ejecutados, muchos sin derecho a juicio; otros tantos, desaparecidos. Miles de hogares saqueados, confiscados y destruidos. El clímax llegó con la ejecución de diez mujeres, la mayoría de ellas muy jóvenes: la menor tenía sólo 17 años cuando fue ejecutada.
Pero la persecución es, en sí misma, una de las pruebas de la verdad. En todas las religiones ésta ha sido una constante.
Bahá'u'lláh afirmó:
"Tú has sabido cuán penosamente han sido afligidos los profetas de Dios, sus mensajeros y escogidos. Medita un momento sobre el motivo y las razones causantes de tal preocupación. En ningún momento, en ninguna dispensación, los profetas de Dios han escapado a la blasfemia de sus enemigos, a la crueldad de sus opresores, a la acusación de los doctos de su época, quienes aparecieron bajo el disfraz de rectitud y piedad. Día y noche ellos pasaban tales agonías que nadie podrá jamás medir, salvo el conocimiento de Dios, el único y verdadero, exaltada sea su gloria."
Cuando Jesucristo se dirigió por última vez a sus discípulos habló de las condiciones de la persecución que sufrirían:
"Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo. Pero ya no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo; por eso el mundo os aborrece. 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: 'El siervo no es mayor que su señor.' Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. 21 Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. 22 Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.
23 El que me aborrece, también aborrece a mi Padre. 24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras como ningún otro ha hecho, no tendrían pecado. Y ahora las han visto, y también han aborrecido tanto a mí como a mi Padre. 25 Pero esto sucedió para cumplir la palabra que está escrita en la ley de ellos: Sin causa me aborrecieron.
26 "Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad que yo os enviaré de parte del Padre, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí. 27 Además, vosotros también testificaréis, porque habéis estado conmigo desde el principio.
16 "Os he dicho esto para que no os escandalicéis. 2 Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. 3 Esto harán, porque no conocen ni al Padre ni a mí. 4 Sin embargo, os he dicho estas cosas, para que cuando venga su hora, os acordéis de ellas, que yo os las dije."
De manera similar, en la Fe Bahá'í existen profecías sobre la persecución:
"...Dentro de poco los malhechores de esa tierra se levantarán a acumular denuncias contra los verdaderos creyentes, y a descargar el rencor sobre la compañía de los fieles. Cada día causarán una herida mortificante, cada hora un golpe demoledor, increpando a los amigos por el amor que sienten por Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá, considerarán justificadas sus denuncias, su desprecio y malicia y no escatimarán esfuerzo alguno en hacer a los amigos todo el daño que sean capaces de infligir. Tal conducta puede equipararse con las de las mentes y prácticas de antaño; en siglos pasados, en los días de la aparición de las Sagradas Manifestaciones, la gente actuaba justamente de ésta manera; y ahora, en estos días, es inevitable que repitan tales acciones, es más, con mayor perversidad que antes... De allí que es seguro que vosotros padeceréis adversidades, pruebas e injurias, por causa del amor a la Bendita Belleza; sin embargo, estas aflicciones constituirán las más puras mercedes y dones, y una señal de vuestra aceptación en el Umbral Divino."
En la historia del cristianismo conocemos la historia de fieles creyentes que sacrificaron su vida por hablar y luchar en nombre de la justicia, de la verdad y del amor de Dios. Nuestro país ha sido testigo del martirio de hombres y mujeres que bien se podrían describir como "Benditos" "que tienen hambre y sed de justicia"...
Al final, tal y como la historia religiosa lo ha confirmado, las calumnias, la persecución y hostigamiento por parte de los opresores, no puede extinguir la fe de Dios, mientras quieren ser como agua que se lanza contra una llama de fuego, el efecto es el del aceite al ser lanzado a la hoguera: sólo consigue aumentar su resplandor.
"Y por eso os digo que ninguna calumnia puede prevalecer contra la Luz de Dios; ello sólo ayudará a que sea más universalmente reconocida. Si una Causa no tuviera importancia alguna, ¡quién se tomaría la molestia de trabajar contra ella!
Pero es bien sabido que cuanto más grande sea la causa, mayor será el número de enemigos que tratarán de derribarla. Cuanto más brillante sea la luz, más oscura será la sombra."
'Abdu'l-Bahá