viernes 10 de julio de 2009

¿Qué cómo están la Gabi y su blog...?

...¨Sin palabras¨







sábado 6 de junio de 2009

EL SALVADOR: 2 MEXICO: 1




El Salvador gano.

A mi no me emociona el futbol, pero este partido era para vivirlo con todo. Y disfrutar de la victoria.

Francamente la victoria se ensombrece por los polemicos comentarios que han rodeado el encuentro. Los comentarios de un periodista irresponsable, que lamentablemente se tomaron como la "voz oficial" del pueblo mexicano, estan, sin lugar a dudas, fuera de lugar.

Me uno al espiritu con que ha sido redactada la carta abierta a Failtelson, y hay que distinguir que las groserias emitidas por el, no necesariamente representan la voz de un pueblo entero.

Me parecia en extremo de mal gusto el llevar mascarillas al estadio y cuando lo manifestaba asi, mucha gente me decia: "Es que nos has visto las pestes que los mexicanos hablan de nosotros!" Y era cierto, no habia oido las declaraciones, al oirlas hoy me parecio el colmo de la incitacion a la violencia y discriminacion, pero hay que aclarar que el origen de tales declaraciones no son responsabilidad colectiva del pais, sino del sujeto y el canal que las emitio.

Al margen de estas observaciones EL SALVADOR GANO!!! Y la alegria del pueblo salvadoreno se volco a las calles. Pasamos esta noche frente al Hotel Intercontinental, y era un completo festival!! Aqui dejo algunas imagenes.








ES = 2
MEX = H1N1


jueves 28 de mayo de 2009

Último Temblor sentido en San Salvador

El fuerte temblor de anoche, se debió a un terremoto de 7,2 en Honduras. Esperemos que no hayan consecuencias mortales...

El link del SNET

http://www.snet.gob.sv/ver/sismologia/monitoreo/sismos+sentidos/

Fecha: 28 de Mayo de 2009
Hora Local: 02:24
Latitud (N): 17.011
Longitud (O): -86.237
Localizacion: Mar Caribe, Norte de Isla Roatan Honduras
Profundidad (km): 15.1
Magnitud: 7.2
Intensidad: IV en San Salvador


lunes 18 de mayo de 2009

Fallece Mario Benedetti

Ayer, domingo, falleció uno de los grandes: Mario Benedetti.

Para recordarlo...

DEFENSA DE LA ALEGRÍA


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría


Mario Benedetti

domingo 3 de mayo de 2009

Gripe porcina llega a El Salvador





Hace una semana pasé por el Hiper Europa y enfrente del super mercado hay dos señoras que venden atole shuco y atole de elote. Observé que servían el atole shuco en huacalitos de morro, tal como es la costumbre en El Salvador, y al terminar cada persona, la señora encargada metía los huacales en un otro más grande lleno de agua y enjuagaba los residuos sin usar jabón para volverlos a usar... Guácala! Me acerqué y le comenté a las señoras: "Si llega la gripe porcina van a tener que servir en platos desechables" Una de ellas, la más joven, se quedó pensativa, y susurró un débil: "Sí, verdad..." Pero la señora mayor me dijo: "Aquí la gripe porcina no vendrá, porque hay mucho pueblo de Dios". Bueno... no quise discutir con ella, sobre la dinámica de crisis y victoria, el efecto purificador de las pruebas sobre la humanidad, sobre las consecuencias concretas de las acciones inconscientes de los seres humanos, sobre el hecho de que la fe debe ser demostrada en acciones y no sólo en palabras, etc, etc... me limité a decirle: "Amén --así sea--", y me alejé.

Bueno, pues aparentemente, si es que existe, la gripe ya llegó. No comparto la psicosis colectiva; especialmente en un país donde hasta una simple gripe de cepa común mata niños, niñas y ancianos; es más una simple diarrea deshidrata a las criaturas hasta la muerte... no es con psicosis colectiva con que se asumen medidas de prevención ante las enfermedades, es el cambio estructural, de visión, de cultura... Y también con medidas sensatas de los ciudadanos de 'a pie': ¿Cómo es que vamos a una pupusería y metemos todos las manos en los mismos botes de curtido? ¿Tomamos atole shuco en los mismos huacales de morro? ¿Vamos a un Míster Donut y tomamos nuestros tenedores y cucharas de recipientes colectivos?

Aunque no han dicho nada --salvo la edad-- sobre el perfil de personas presuntamente fallecidas por la gripe porcina, me imagino que se resume en un cruel dicho popular: "al perro más flaco se le pegan las pulgas". Condiciones de vulnerabilidad como desnutrición y marginación social han de aumentar los riesgos de mortalidad por la gripe porcina, así como los riesgos ante el dengue, la neumonía, la disentería, la amebiasis, etc. Males comunes que virtualmente no son mortales, pero todvía lo son acá... en el pulgarcito de Centroamérica...

domingo 26 de abril de 2009

Oración por quienes han partido...

video

Esta es una hermosa oración Bahá'í, revelada para ser recitada en nombre de quienes se nos han adelantado al mundo espiritual...

miércoles 22 de abril de 2009

Día de la Tierra



Discurso del Jefe Seattle

He allí el cielo que ha llorado lágrimas de compasión sobre mi pueblo durante incontables siglos y que, aunque nos pueda parecer inmutable y eterno, puede cambiar. Hoy está despejado. Mañana puede estar encapotado con nubes.

Mis palabras son como las estrellas que nunca cambian. Cualquier cosa que diga Seattle, el gran jefe en Washington puede confiar en ello tanto como él pueda confiar en el regreso del sol o de las estaciones.

El jefe blanco dice que el Gran Jefe en Washington nos envía saludos de amistad y buena voluntad. Esto es muy amable de su parte ya que sabemos que él necesita poco de nuestra amistad. Son muchas sus gentes. Son como la hierba que cubre vastas praderas. Mi gente es poca. Se asemejan a los pocos árboles que se encuentran esparcidos en una pradera azotada por una tormenta. El gran, y presumo – buen, Jefe Blanco dice que desea comprar nuestra tierra pero que, al mismo tiempo, nos deja suficiente para que vivamos confortablemente. Verdaderamente esto parece ser justo, y aún generoso, ya que el Hombre Rojo no tiene más derechos que él necesite respetar, y la oferta también parece ser sabia ya que no necesitamos más un territorio extenso.

Hubo un tiempo en el que nuestra gente cubría la tierra como las olas en un mar encrespado por el viento cubren el fondo cubierto de conchas, pero ese tiempo hace mucho que desapareció junto con la grandeza de las tribus que ahora son apenas un recuerdo doloroso. No trataré el tema, ni lloraré sobre eso, de nuestra desaparición a tiempo, ni voy a reprochar mis hermanos cara pálida con haberla acelerado, porque también nosotros somos en algo responsables de ella.

La juventud es impulsiva. Cuando nuestros jóvenes se enojan por alguna injusticia real o imaginaria, y se desfiguran sus caras con pintura negra, denotan que sus corazones son negros, y que con frecuencia son crueles e implacables, y nuestros viejos y viejas son incapaces de moderarlos. Así siempre ha sido. Así fue cuando el hombre blanco empezó a empujar a nuestros antepasados hacia el oeste. Pero esperemos que nunca regresen las hostilidades entre nosotros. Tendríamos todo que perder y nada que ganar. Los jóvenes consideran como ganancia a la venganza, aún al costo de sus propias vidas, pero los viejos [que permanecen] en casa en momentos de guerra, y las madres que tienen hijos que perder, saben que no es así.

Nuestro buen padre en Washington—ya que presumo que ahora es nuestro padre al igual que suyo, ya que el Rey George ha movido sus fronteras más hacia el norte—nuestro gran y buen padre, digo, nos envía el mensaje de que si hacemos como él desea, él nos protegerá. Sus bravos guerreros serán para nosotros como una erizada pared de fortaleza, y sus maravillosos barcos de guerra llenarán nuestros puertos, para que nuestros antiguos enemigos más al norte—los Haidas y Tsimshians -- cesen de asustar a nuestras mujeres, niños, y viejos. Realmente él será nuestro padre y nosotros sus hijos.

Pero, ¿puede eso suceder alguna vez? ¡Su Dios no es nuestro Dios! ¡Su Dios ama a su gente y odia a la mía! Él pliega amorosamente sus fuertes brazos protectores alrededor del cara pálida y lo conduce por la mano como un padre conduce a un hijo infante. Pero, Él ha desamparado a Sus hijos Rojos, si realmente son Suyos. Nuestro Dios, el Gran Espíritu, parece que también nos ha abandonado. Su Dios hace que su gente se haga más fuerte cada día. Pronto ellos llenarán todas las tierras.

Nuestro pueblo está menguando como una marea que retrocede rápidamente y que nunca regresará. El Dios del hombre blanco no puede amar a nuestra gente o Él los hubiera protegido. Ellos parecen huérfanos que no tienen donde buscar ayuda. ¿Cómo, entonces, podemos ser hermanos? ¿Cómo puede su Dios llegar a ser nuestro Dios y renovar nuestra prosperidad y despertar en nosotros sueños de una grandeza que regresa? Si tenemos un Padre Celestial común, Él debe estar parcializado, porque Él vino hacia Sus hijos cara pálida.

Nosotros nunca lo Vimos. Él les dió leyes pero no tuvo palabras para Sus niños rojos cuyas prolíficas multitudes una vez llenaban este vasto continente como las estrellas llenan el firmamento. No; somos dos razas diferentes con orígenes diferentes y destinos separados. Hay muy poco en común entre nosotros.

Para nosotros, las cenizas de nuestros antepasados son sagradas y su lugar de reposo es terreno reverenciado. Ustedes se alejan de las tumbas de sus antepasados y aparentemente sin pena. Su religión fue escrita sobre lápidas de piedra por el dedo de hierro de su Dios para que así ustedes no pudieran olvidar.

El Hombre Rojo nunca podría comprender o recordarlo. Nuestra religión es las tradiciones de nuestros antepasados – los sueños de nuestros hombres viejos, dados en las horas solemnes de la noche por el Gran Espíritu; y las visiones de nuestros jefes, y está escrita en los corazones de nuestra gente.

Sus muertos dejan de amarlos y la tierra natal tan pronto como traspasan los portales de la tumba y vagan más allá de las estrellas. Ellos pronto son olvidados y nunca regresan.

Nuestros muertos nunca olvidan este hermoso mundo que les dió vida. Ellos todavía aman a sus verdes valles, sus rumorosos ríos, sus magníficas montañas, sus apartadas cañadas y lagos y bahías bordeados de verde, y siempre suspiran con un tierno y cariñoso afecto por los seres vivos de corazones solitarios, y con frecuencia regresan del feliz coto de caza para visitarlos, guiarlos, consolarlos, y confortarlos.

Día y noche no pueden convivir. El Hombre Rojo siempre ha rehuido los acercamientos del Hombre Blanco, como la neblina matutina huye antes que aparezca el sol de la mañana. Sin embargo, su proposición parece justa y creo que mi gente la aceptará y se retirará a la reservación que usted le ofrece. Entonces, viviremos separados en paz, ya que las palabras del Gran Jefe Blanco parecen ser las palabras de la naturaleza que hablan a mi gente desde la densa oscuridad.

Importa poco donde pasemos el resto de nuestro días. No serán muchos. La noche del Indio promete ser oscura. Ni siquiera una simple estrella revolotea en su horizonte. Vientos de voz triste se lamentan en la distancia. Un triste destino parece estar en el camino del Hombre Rojo, y donde quiera escuchará los pasos que se aproximan de su cruel destructor y se prepara impasiblemente a enfrentar su destino, como hace el antílope herido que escucha los próximos pasos del cazador.

Una pocas lunas más, unos pocos inviernos más, y ninguno de los descendientes de los poderosos espíritus que alguna vez se movían por esta amplia tierra o vivían en hogares felices, protegidos por el Gran Espíritu, permanecerá para llorar sobre las tumbas de un pueblo que una vez fue más poderoso y con más esperanzas que el suyo.

Pero, ¿por qué debo llorar sobre el destino a destiempo de mi pueblo? Tribus siguen a tribus, y naciones siguen a naciones, como las olas del mar. Es el órden de la naturaleza, y lamentarse es inútil. Su momento de decadencia puede estar distante, pero seguramente llegará, porque aún el Hombre Blanco cuyo Dios caminó y habló con él como un amigo a otro, no puede estar exonerado del destino común. Puede que seamos hermanos, después de todo. Veremos.

Estudiaremos su proposición y cuando hayamos decidido, se lo haremos saber. Pero, si la aceptamos, yo aquí y ahora pongo esta condición, que no se nos niegue el privilegio, sin molestarnos, de visitar en cualquier momento las tumbas de nuestros ancestros, amigos, e hijos. Cada parte de este suelo es sagrado en la consideración de mi pueblo. Cada ladera, cada valle, cada pradera y huerto, ha sido consagrada por algún triste o feliz evento en días hace tiempo desaparecidos.

Aún las rocas, que parecen ser mudas y muertas ya que se tuestan en sol a lo largo de la costa silenciosa, están llenas con las memorias de eventos excitantes conectados con las vidas de mi gente, y el mismo polvo sobre el cual ustedes se encuentran responde con más amor a nuestras pisadas que a las suyas, debido a que ha sido enriquecido por la sangre de nuestros antepasados, y nuestros pies desnudos son conscientes del toque simpatético. Nuestros difuntos, bravos, amadas madres, alegres y felices doncellas, y aún los niños que vivieron aquí y se regocijaron aquí por una breve estación, amarán estas soledades sombrías y, durante la caída de la tarde, ellos recibirán a los tenebrosos espíritus que regresan.

Y, cuando el último Hombre Rojo haya perecido, y la memoria de mi tribu se haya convertido en un mito entre el Hombre Blanco, estas playas estarán repletas de muertos invisibles de mi tribu, y cuando los hijos de sus hijos se crean solos en el campo, la tienda, el taller, en la carretera, o en el silencio de los bosques sin senderos, ellos no estarán solos. En toda la tierra no hay lugar dedicado a la soledad. En la noche, cuando las calles de sus ciudades y pueblos estén silenciosas y ustedes crean que estén desiertas, ellas estarán atestadas con los huéspedes que regresan y que una vez las llenaban y que todavía aman esta hermosa tierra. El Hombre Blanco nunca estará solo.

Que él sea justo y trate amablemente a mi gente, porque los muertos no son impotentes.

domingo 12 de abril de 2009

Las torrejas de Semana Santa, un poco de amor de las abuelas

A medida que llegaba la Semana Santa, aumentaban mis deseos de comer torrejas, como todos los años. Y mientras disfrutaba las deliciosas torrejas pensaba, ¿qué son las torrejas? Mi mamá las hace con torta de yema, envueltas en huevo y cocidas en almíbar de azúcar. ¿Por qué me gustan tanto?

A las personas les gustan las comidas típicas de sus regiones, no porque sean la comida más deliciosa, sino porque cada bocado evoca los recuerdos de la infancia: las abuelitas cocinando en las temporadas, la familia reunida en las ocasiones especiales, las reuniones en torno a los amigos y vecinos de la colonia o el barrio...

Cuando mi abuelita materna estaba viva, su manera de amarnos era darnos de comer; y sin importar qué tan "rollicitos" nos viéramos siempre les decía a mi mamá y a mi papá con un leve tono de reproche: "Ve... qué pechitos están los niños... si hasta se les sienten las costillitas". ¡Y decía a darnos de comer! Era su manera de amarnos. Vernos comer era su alegría.

En las temporadas de Semana Santa nos hacía torrejas en almíbar, dulce de mango y de jocote, tortas de pescado seco envuelto en huevo con garbanzos...

Ahora, las torrejas, aún cuando las hace mi mamá con la misma receta, ninguna torreja me volverá a saber como las que comía de niña, aliñadas con el amor de la abuelita; y estoy segura de que en el futuro mis hijas pensarán lo mismo de las torrejas de su abuelita Tita --mi mamá--, y dirán: "¡Cómo nos quiere la abuelita!"

sábado 11 de abril de 2009

Historia censurada para colegiales...

De cómo me gradué de bachiller sin entender el álgebra...

Cuando estaba en último año de bachillerato, tenía serios problemas con las matemáticas (sí, sí, "tenía"...) y pasé todo el año tratando inútilmente de entender el álgebra que no había entendido desde octavo grado. El profesor titular se ausentó durante un mes y designaron un maestro sustituto que sólo estaría un mes sustituyéndolo. Antes de irse nos dejó una tarea que valía la mayor parte de la calificación del mes... y no la hice. Mi amiga Bea tampoco la había hecho, y un alma desprendida y generosa nos dio copia de la tarea para entregarla. Eran las doce del mediodía cuando empezamos a copiar, y debíamos entregarla a la una de la tarde. Justo cuando estábamos terminando el último ejercicio, sentadas en las gradas que conducían a la tercera planta en el Colegio Cristóbal Colón, apareció el profesor de matemática y se detuvo frente a nosotras. "Oh no!" -- pensamos-- "se dará cuenta que estamos copiando la tarea!". Y en efecto, así fue. Nos dijo: "No me entreguen esa tarea, no se las voy a recibir." Estábamos devastadas. Perderíamos la mayor parte de la nota de ese mes y eso era muy, muy malo, como se podrán imaginar. Al entrar a clase sentí que el Sol no me calentaba, ¿qué haría? No había manera de resolver esa situación.

Al salir al recreo estábamos muy tristes, y nos paseábamos cabizbajas por los pasillos del colegio, cuando de pronto se acercó la coordinadora de bachillerato y nos dijo: "Amorcitas, ¿pueden hacerme un favor? Podrían llevar estos trabajos y dejarlos sobre el escritorio del profesor de matemática?" Respondimos que sí, y nos dio la llave del cubículo. De pronto reparamos en nuestra suerte, ¡no podía ser! Eran los trabajos de matemática y debían ser depositados en el cubículo del profesor titular. Corrimos por nuestros trabajos terminados y los agregamos. Ninguno de los profesores se dio cuenta de lo que pasó. Obtuvimos una nota suficiente para aprobar la materia ese mes.

Tuve la suerte de que la última área fue sobre trigonometría y para mi completa felicidad, ¡no era necesario entender el álgebra! Yeeeyyyyy! La trigonometría sí la entendí y obtuve una calificación de 10 que me permitió aprobar con 6 en nota final, y así fue como me gradué de bachiller sin haber entendido nunca el álgebra.

[ADVERTENCIA: Esta entrada es únicamente de carácter ficticio, aunque pueda incluir lugares, personajes o situaciones reales. La autora se desliga de toda responsabilidad de aquellas personas que crean -- o no-- sobre la veracidad de la información vertida en este espacio--.]

domingo 29 de marzo de 2009

¡Odio los domingos por la tarde!

¡Odio los domingos por la tarde! ¡Los odio! Yo creo que es porque después de un domingo siempre viene un lunes y los lunes son los días más horribles y espantosos del Universo. Sí, de todo el Universo. Porque yo creo que si hay vida en otro planeta y los seres de ese planeta tienen lunes, seguramente también los deben de odiar, porque aunque tengan pistolas de rayos láser y armas atómicas, nada puede matar a un lunes, son indestructibles. El odio a los lunes no es cosa solo de los niños, a veces me ha tocado escuchar como papá se queja un domingo por la noche, cuando ya está acostado y todo, y le dice a mamá con una voz que da pena: "¿Por qué no es viernes?". A lo que mamá responde: "¡Siempre dices lo mismo! ¡El tiempo no puede dar marcha atrás! ¡Duérmete, que mañana tienes que madrugar!"

¡Sería genial poder rebobinar el tiempo, tener un reloj mágico que te permitiera convertir todas las tardes de domingo en noches de viernes, los lunes en sábados y los martes que se escaparan por descuido otra vez en viernes!

Fragmento
Pandillas rivales
Javier Malpica
3ra. Edición Barco de vapor

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